Now, a stranger had entered my house and used my son to force me to search among them.
Bajé la caja pegada al pecho.
Al llegar a la cocina, Richard me esperaba.
Se la tendí.
—Puedes quedártela, pero prométeme que dejarás en paz a Tyler después de esto. Es lo único que tengo —dije.
Las palabras brotaron crudas, cargadas de súplica.
Durante un instante, algo cruzó el rostro de Richard.
Luego desapareció.
Cogió la caja.
Se quedó mirándola como si le costara creer que fuera real.
Su pulgar se deslizó lentamente por la tapa polvorienta, recorriendo las vetas de la madera.
—Ni siquiera sabes qué hay dentro, ¿verdad? —dijo.
—Nunca la abrí. Solo conservé esas cosas por Tyler, por si algún día las quería.
Entonces, algo cruzó su rostro.
Algo que, durante un segundo imposible, parecía vergüenza.
What have I done...? I never meant to hurt you,” he said quietly. You have to believe me.